Una multa de $586,550. Por una sola norma incumplida. Por cada trabajador afectado. Ese es el techo legal que fija el artículo 994 de la Ley Federal del Trabajo, con la UMA 2026 de $117.31. No es un escenario catastrófico ni una exageración: es la aritmética directa de la ley. Pero la multa, con todo lo que asusta, suele ser lo más barato de no cumplir. Lo caro viene después, en los juicios que se pierden y en las diferencias que cobran el IMSS y el SAT. Este artículo pone en perspectiva el costo real, con cifras oficiales.

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Costos directos: lo que cobran la STPS, el IMSS y el SAT

El incumplimiento no lo sanciona una sola autoridad. Son tres, y cada una cobra por su lado.

La STPS sanciona conforme a la Ley Federal del Trabajo. El artículo 994 fija multas que, según la infracción, van de 250 a 5,000 UMA, y el artículo 1002 establece de 50 a 5,000 UMA para las violaciones que no tienen sanción específica. Con la UMA 2026, eso significa desde $29,327 hasta $586,550. Dos cosas suben la apuesta: la multa se aplica por cada trabajador afectado, y se duplica por reincidencia. Una misma omisión en una plantilla de cincuenta personas deja de ser un número y se vuelve una cifra de seis dígitos.

El IMSS cobra distinto. Cuando una empresa cotiza sobre un salario menor al real, o no inscribe a alguien, el instituto determina las diferencias de cuotas y aplica una multa del 40 al 100 por ciento del importe omitido (artículo 304 de la Ley del Seguro Social), más otras infracciones que van de 20 a 350 UMA (artículo 304-B). A eso se suman la actualización por inflación y los recargos por mora que fija cada año la Ley de Ingresos. Y como el IMSS puede revisar hasta cinco años hacia atrás, el adeudo original se multiplica con el tiempo.

El SAT entra por la nómina. También sanciona los errores en el comprobante de nómina, con una multa por cada comprobante mal emitido. Parece poco, hasta que lo multiplicas por cada recibo de cada quincena de cada trabajador. Y hay un riesgo mayor: si el patrón no retiene o no entera el ISR de los sueldos, es responsable solidario de ese impuesto (artículo 26, fracción I, del Código Fiscal). El error de captura de un contador se vuelve deuda fiscal de la empresa.

Por qué el riesgo dejó de ser aleatorio

Antes, una inspección dependía de la mala suerte o de una denuncia. Hoy ya no. La STPS dirige sus inspecciones con datos. Su sistema de inteligencia para la inspección laboral, el SIDIL, combina información de la propia Secretaría, del IMSS mediante convenio de intercambio, y del INEGI a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo y el Censo Económico, para estimar qué centros de trabajo tienen mayor riesgo de incumplir. Por separado, la STPS mantiene convenios de colaboración con el SAT, el INFONAVIT y la Secretaría de Hacienda, lo que amplía el alcance de lo que puede revisar. Si quieres ver a fondo cómo funciona esta fiscalización con datos, lo explicamos en este artículo.

El volumen también creció. En 2024 la STPS realizó más de 32,000 inspecciones que beneficiaron a unos 4.8 millones de trabajadores, y para 2025 subió la meta a 43,000, un 34 por ciento más. De esas, ocho de cada diez son extraordinarias, es decir, sin previo aviso. El mensaje de fondo es claro: la probabilidad de que te toque ya no es la de antes.

El costo que no aparece en el acta: el juicio laboral

Las multas se ven y se pagan. El juicio laboral es el costo que no aparece en ninguna acta de inspección y que suele ser el más caro.

Cuando una empresa despide sin causa justificada y el trabajador demanda, el artículo 48 de la Ley Federal del Trabajo marca lo que se paga si la empresa pierde: tres meses de indemnización, los salarios caídos desde el despido topados a doce meses, la prima de antigüedad, y si el juicio se alarga más de un año, intereses sobre quince meses de salario. Un ejemplo concreto: un trabajador con sueldo de $20,000 al mes, despedido sin causa, puede costarle a la empresa más de $300,000 solo entre indemnización y salarios caídos, antes de honorarios de abogado y antes de que corran los intereses. Por un solo caso.

Y no es un riesgo raro. Según el INEGI, en 2024 se registraron 95,226 conflictos de trabajo, un 20.4 por ciento más que el año anterior. La causa número uno, con diferencia, fue el despido injustificado: el 57.9 por ciento de los conflictos individuales. Casi seis de cada diez pleitos laborales del país nacen de una terminación mal hecha.

La buena noticia, si se le puede llamar así, es que la mayoría no llega a juicio largo. Con la reforma laboral, antes de demandar hay una etapa de conciliación obligatoria. En 2024 se registraron 484,827 convenios prejudiciales, y según el tablero de indicadores de la Reforma Laboral alrededor de tres de cada cuatro asuntos terminan en convenio, con un tiempo promedio de 24.4 días, muy por debajo del tope legal de 45. Suena bien, pero tiene una lectura incómoda para el patrón: que se concilie no significa que salga gratis. Significa que la empresa paga un acuerdo para no ir a juicio. El costo sigue ahí, solo que más temprano.

La cuenta que de verdad importa

Pon los números juntos. Una multa máxima de la STPS son $586,550. Un juicio perdido por un solo trabajador pueden ser $300,000 o más. Una diferencia de cuotas que el IMSS detecta cinco años después, con recargos, fácilmente otro tanto. Y todo esto, por separado, por cada persona o por cada autoridad.

Frente a eso, lo que cuesta ponerse en regla, capacitar al equipo, ordenar la documentación, revisar la nómina antes de que la revise alguien más, es una fracción. No hace falta un estudio para verlo: prevenir un solo juicio o una sola diferencia de cuotas ya paga el esfuerzo de cumplir. Lo caro nunca fue cumplir. Lo caro es que te encuentren sin hacerlo, que te llegue el inspector, que te llegue la demanda, o que la diferencia la cobre el IMSS con cinco años de recargos encima.


Los tres frentes, multas, juicios y diferencias de cuotas, salen más caros que prevenirlos, y prevenir casi siempre empieza por lo mismo: que tu gente sepa qué hacer antes de que el costo aparezca. Si quieres llevar esa prevención a tu equipo, podemos diseñar un programa In-Company a la medida de tu empresa, sobre el tema de cumplimiento que más te pese hoy, para todo tu equipo a la vez.

Preguntas frecuentes

El artículo 994 de la Ley Federal del Trabajo fija multas de hasta 5,000 UMA por infracción. Con la UMA 2026 de $117.31, eso equivale a $586,550, y se aplica por cada trabajador afectado.

No. Además de la multa de la STPS, está la diferencia de cuotas y recargos del IMSS, las multas del SAT por la nómina, y sobre todo el costo de un juicio laboral si hay un despido mal hecho, que suele ser el más alto.

Depende del salario y la antigüedad, pero el artículo 48 de la LFT obliga a pagar tres meses de indemnización, salarios caídos topados a doce meses, prima de antigüedad e intereses si el juicio se alarga. Para un sueldo medio puede superar los $300,000 por un solo trabajador, antes de honorarios.

Sí. La STPS usa el SIDIL, un sistema que combina datos propios, del IMSS y del INEGI para estimar qué empresas tienen mayor riesgo de incumplir. Las inspecciones ya no son al azar, y ocho de cada diez se hacen sin previo aviso.

Hasta cinco años. Por eso una diferencia de cuotas no detectada hoy puede convertirse en un adeudo mucho mayor con actualización y recargos cuando el instituto la revise.

La cuenta es clara: el costo de capacitar y ordenar el cumplimiento es una fracción del costo de un solo juicio, una multa máxima o una diferencia de cuotas con recargos. Prevenir un solo evento ya paga el esfuerzo.